La pesca artesanal debe ser diferenciada de otras actividades como la pesca industrial, la acuicultura, la pesca recreativa o la deportiva.
La pesca industrial se caracteriza por contar con embarcaciones de mayor tamaño, tripulaciones más numerosas y tecnologías avanzadas de navegación, localización y pesca, que aumentan de forma considerable su capacidad de captura, generando un impacto considerable en el medio marino. Mientras que la pesca artesanal se caracteriza por pequeñas tripulaciones vinculadas por lazos de parentesco o amistad, la pesca industrial es más intensiva en tecnología y capital y los propietarios de las embarcaciones ya no participan de la actividad pesquera a bordo.
La acuicultura, según la FAO, es el cultivo de organismos acuáticos que implica intervenciones en el proceso de cría para aumentar la producción y en estos momentos representa el 50 por ciento del pescado destinado a la alimentación a nivel mundial.
La pesca recreativa no busca obtener un beneficio económico concreto y es ejercida como actividad de ocio. Sus capturas se destinan al consumo personal, estando prohibida su venta.
La pesca deportiva, por su parte, tampoco pretende obtener un beneficio económico concreto, ya que sus capturas no pueden ser comercializadas según la normativa vigente, sino que se basa en el ocio y/ o entretenimiento, contemplando la celebración de competiciones deportivas.


