Existen diversas evidencias históricas que confirman que la pesca fue practicada por los aborígenes. Tras iniciarse el proceso colonizador en el siglo XVI, la labor del sector pesquero se intensificará, siguiendo una línea argumental que se extendería hasta el siglo XIX. A lo largo de estos periodos, el banco canario-sahariano proveía a la población local de su principal fuente de proteínas, mediante el consumo de pescado fresco o seco que ha formado parte de la gastronomía tradicional de la zona. Durante el siglo XVI, sólo la flota pesquera de Santa Cruz de Tenerife se encontraba conformada por 40 barcos. El sistema empleado para el reparto de beneficios se denomina “sistema a la parte”, basado en las ganancias de una campaña de pesca se reparten entre armador, tripulación y vendedores, de manera proporcional al trabajo de cada uno.

A mitad del siglo XVIII, diversos investigadores visitaron  y presentaron ante el mundo las características particulares de la navegación y la actividad pesquera en las islas. La gran mayoría de ellos destacó la riqueza del banco sahariano, y la importancia de potenciar su explotación. Sería durante este periodo, en 1772, cuando se crearía en Tenerife, en el barrio del Cabo la primera industria de salazón de pescados. En el siglo XIX, se produciría la proclamación de protectorado en la costa africana, lo que incrementó el número de embarcaciones canarias por la región. 

Ya en la primera mitad del siglo XX comienzan a aparecer las primeras asociaciones de pesquerías, y las primeras organizaciones empresariales, tales como la factoría Pesquerías y Salazones de Tenerife. El proceso extractivo se intensificará con la aparición de nuevos intereses en el banco africano, produciéndose un crecimiento de la flota parejo a una diversificación de la industria que se encargaba de transformar el producto (principalmente en Lanzarote y Gran Canaria).

Tras el franquismo y la Segunda Guerra Mundial, el sector pesquero vivió un proceso de reestructuración, basado en la denuncia relacionada con las condiciones de insalubridad de las embarcaciones. Se exigía una organización eficaz, y sería de esta manera como surgiría el Servicio Nacional de Pesca, que abordaría una mejora de las condiciones y los organizaría por cofradías. Se produciría una crisis en el sector, ligada a la independencia de Mauritania y al proceso descolonizador que estaba viviendo el Sáhara Occidental. Supuso la drástica desaparición de un gran número de industrias transformadoras y de factorías de conservas, debido a la enorme competencia que ejercerán las fábricas marroquíes con un banco pesquero mucho más próximo.

Durante los años 80 se producirían diversos hitos en el sector. Por un lado, aparecería la factoría de La Graciosa, poco apropiada para el desarrollo del sector, debido a su localización y a la inversión en artes de pesca inadecuados. Sería también durante este periodo, cuando comenzaron a focalizarse las islas en una mayor explotación del banco canario-sahariano, produciéndose una apelación constante de las islas a la inversión en las industrias pesqueras. Durante este periodo, se llevaría a cabo la investigación de Blasco de Garay, donde las pesquerías formarían parte de los debates públicos. Comenzaría a considerarse tráfico pesquero durante este periodo los grandes transportes frigoríficos dedicados a la exportación a nivel internacional.

Comienzan por aquel entonces a hacerse investigaciones desde el Instituto Oceanográfico de Canarias para investigar la acuicultura en las islas, fomentando el desarrollo de esta industria y el cultivo de nuevas especies. Sin embargo, no sería hasta finales de los noventa cuando se establecería como industria propiamente dicha, empezando a implantarse instalaciones no solo en Tenerife y Gran Canaria, sino también posteriormente, en Lanzarote y La Palma. El sistema de acuicultura más empleado en Canarias son las jaulas marinas flotantes.

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Breve descripción de la iniciativa aquí, en este espacio. Muy sintética, pero clara. Breve descripción de la iniciativa aquí, en este espacio. Muy sintética, pero clara.